Lluvia. Lluvia y más lluvia. Frío, viento, el agua en los zapatos... la ropa mojada... pero, Silvio estaba. Estaba en Paraguay. Y qué importaba la lluvia! qué decía el frío! qué con el viento y el agua! el rabo de nube para llover sobremojado, no podian negar a siete mil almas paraguayas que lo esperaron simplemente toda la vida, la voz del cantaautor. Silvio estaba en el Paraguay. Irreal, ilógico... un extraño nosequé. Lo cierto es que junto a miles de gargantas, disfruté de su quebrada voz, de sus canciones y su poesía, de aquel cubano que me enseñó a entender el mundo de otra manera... a quien debo mi hoy... y no es parlantería... simplemente, Silvio representa aquella voz que en los tiempos aquellos, me fue enseñando que es posible vivir la poesía al tiempo de tratar de comprender este tiempo...
Gracias, querido Silvio Rodríguez. Gracias por venir a este país que estamos tratando de cambiar.
Buscar este blog
lunes, 3 de agosto de 2009
viernes, 19 de diciembre de 2008
En la vida y en camino. En las puertas del nuevo año

Para ir caminando en la vida, a veces, uno tiene que ausentarse a las mismas situaciones cotidianas, mirar a lo profundo, y buscar aquellas respuestas que no nos confiere el día a día.
Estoy seguro. Digo esto por que... bueno... estoy cerrando un año, que fue bastante especial, y que me trajo todo tipo de situaciones y emociones, gustos y disgustos, pero, por sobre todo, la ratificación de seguir creyendo en la vida, de seguir mirando al horizonte y no detenerme en esta larga y dura marcha, que en definitiva, llamo al vivir de acuerdo con los propios principios.
Inicié el año en las orillas del Guadalquivir, en la vieja Sevilla andaluza. Abstrayéndome de mi, de mi "mundo real", caminando por el Parque María Luísa, pude dar la bienvenida al 2008, con el presentimiento de que en definitiva no sería un año más. Recuerdo aún la tarde aquella de enero donde con la nostalgia por mi tierra y el asombro por el mundo del otro lado, apostaba conmigo mismo por que se vendrían vientos, ni nuevos, ni viejos, sino diferentes, para mi persona, para mi familia, para mi país, para el mundo. Les confieso, pensaba en plan integral.
De vuelta a Madrid, estudiando, viajando, caminando, conociendo sueños y realidades, compartiendo, fueron pasando los meses. A mediados de abril, declaré asueto a mi racionalidad para festejar sin parar la inédita caída del Partido Colorado en el Paraguay. Rodeado de mis compañeros de universidad en Madrid, que estaban por "el festejo por el festejo", yo contemplaba atónito cómo triunfaba en Paraguay la memoria sobre el olvido. Cómo dice Leon Gieco, la memoria salía "para herir/a aquellos que la aplastan/y no la dejan vivir". Vinos, cervezas, cubatas, todo era fiesta durante una semana, hasta que terminó el asueto y volví a analizar las cosas.
Llegó junio, y en el Aeropuerto de Barajas, despedía a la sabinesca Madrid, y lo confieso, con un poco de nostalgia, despedía a la nueva gente que conocí, y subía a un avión con destino a mi "mundo real". A medianoche de un 22 de junio, mi hija y mi compañera de vida, me esperaban con lágrimas en los ojos, en un abrazo que no terminó nunca. Fui testigo de una emoción común que es imposible olvidar, y cuando uno menos imagina, aflora, como quien dice. Era recomenzar el proyecto de vida que incorporó ausencias de cara a presentes y futuros mejores. Era, más que nada, sellar en un abrazo que es posible creer en hacer las cosas en común, a pesar de los pesares, y que muchas veces, al tiempo, solamente, hay que darle tiempo.
Y el capítulo que sigue fue ingresar al terreno real de aquella alegría no racional. Trabajar en pro del país que se piensa y se sueña. Me tocó estar cerca de muchas cosas, de mucha gente, en una institución donde hice muchos amigos. Los siguientes seis meses fueron la puesta en práctica de lo pensado, en el trabajo y en la lucha. Con el respaldo incolumne de quienes quiero, y con un pequeño gran detalle: con más vida en mi familia, en la espera dulce.
Ese fue el 2008, año atípico, año que se cierra, pero abre. Extenso pero intenso, y por sobre todo, con más esperanzas, emociones y alegrías acumuladas, en albores de un nuevo año que promete más cantidad y calidad de sonrisas para mi. Ahora, cerrando capítulos y abriendo otros, les confieso una vez más, que creo profundamente en la vida, y fundamentalmente, en quienes la hacemos, los seres humanos.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Las elecciones paraguayas desde la distancia (Reencuentros, diálogos e imaginarios)
Pienso en Paraguay. Y, por supuesto, pienso en las próximas elecciones. Y al hacerlo, pareciera que la sangre empieza a circularme por las venas de forma más intensa. ¿Una elección más, de las tantas que hemos tenido desde la transición democrática? No. Desde aquí, desde la tierra receptora del mayor flujo de migrantes paraguayos de la actualidad me voy convenciendo, experiencia de por medio, que no es lo mismo, y que ya no puede ser igual que antes.
En el transcurso de estos meses, en mi estadía en España, me he permitido reencontrarme con muchos conocidos, de los que perdí la pista hace años, con compueblanos, con algunos parientes, y con compatriotas, a los que nos une simplemente el disfrute de un tereré, en cada sorbo rigurosamente vivido y sentido. Un pequeño Paraguay, que no figura en ningún mapa, en ningún plan, ocultado aquí y allá. Tierra sin mapa, territorio de mate y tereré, de chipa y de sopa. Encuentro tras encuentro, siempre hablamos de las elecciones y la política paraguaya. Como tratando de inventar ese país que queremos. Aquí no se vota, por supuesto, así que es el puro imaginario de ese Paraguay posible... lo que queda, lo que dignifica. Sentados en un parque al sur de Madrid, conversamos con una compatriota que vino hace unos años a trabajar. Le pregunté, entre mate y mate, qué pensaba de las elecciones. La respuesta: "Estoy aquí trabajando, manteniendo a mis hijos allá, ayudando a la familia, y perdí el interés a la política y en los políticos paraguayos" Sin embargo, con una sonrisa elocuente y reveladora, sentenció: "Pero,... el cambio no vendría nada mal". En el metro, el domingo último, mis oidos testificaron a dos paraguayos que intercambiaban pareceres sobre el proceso eleccionario:
"los políticos son todos iguales" decía uno, al tiempo de que la respuesta era: "no nos dejan votar aquí por que no les conviene". Yo contemplaba, como en tantas otras ocasiones, conversaciones en guaraní. En el Centro Hispano paraguayo de la comunidad de Madrid, (donde siempre se encuentra a los compatriotas, ya que además de ser un punto de encuentro importante para inventar por unas horas el "paraguaycito" -como dirían aquí, se encuentran ofertas de trabajo), una señora recién llegada, quien aseguró que participaría en el debate entre presidenciables paraguayos de este fin de mes en España, dijo: "participaré si o si en ese debate. Tengo muchas cosas que decirle a los candidatos. Soy paraguaya aún, y no me pueden olvidar. Y me gustaría votar. Se que no puedo, y ni se para que vienen, si no vamos a ir a votar, pero, quiero que escuchen mi voz".
En este contexto, me toca hacer la pregunta obligada: ¿Por qué se mira en 2008, de otra manera una elección presidencial? ¿Por qué las anteriores fueron diferentes?
Las cifras, que hablan solas siempre, esbozan una respuesta necesaria.
A partir de los datos actualizados del Centro Hispano-Paraguayo, de la Comunidad de Madrid, observamos que en cifras oficiales, el éxodo solamente a esta ciudad llega al promedio de 2.500 personas por mes, cifra que aumentó nada más y nada menos que en un 90% en relación con el 2005. En solo Madrid, ya hay más de 30.000 paraguayos. En otras ciudades como Barcelona, Zaragoza, Màlaga, Murcia, Oviedo, Las Palmas de Gran Canaria, las cifras son menores, pero no menos significativas. A pesar de que no existe una cifra exacta de la cantidad de paraguayos en toda España, los medios de prensa, y fuentes extraoficiales de ONGs, y organizaciones que trabajan la migración, apuntan a que actualmente, están en España 80.000 paraguayos. Cuando Nicanor Duarte Frutos fue electo en el 2002, habían 8.000 personas. La cifra aumentó un poco màs del 1000%.
A 16.000 kilómetros de distancia cada vez más compatriotas están poniendo su gota de sudor todos los días para poder vivir en una ciudad europea -donde los costos se multiplican en relación con nuestro país, en un 200%-, y enviar remesas al Paraguay, para colaborar con las economías de muchas familias en nuestro país. Cada vez más mujeres paraguayas se ocupan de los servicios domésticos: doméstica sin retiro, doméstica con retiro, limpieza de casas, cuidado de ancianos y ancianas, y los varones compatriotas están ganado terreno en la construcción, la hostelería, los trabajos de limpieza urbanos y la seguridad privada en las ciudades principales. Y la cifra en aumento no puede ser desestimada, a pesar de que las autoridades paraguayas señalan de que van a España "los que quieren ir". Tapando el sol con un dedo, no se podrá vivir todo el tiempo. Esta misma semana, el Aeropuerto de Barajas registró el ingreso de casi 300 "turistas" paraguayos, e impidió el ingreso a casi 100.
Por eso, estas elecciones son diferentes, desde la mirada del otro lado del mar. Desde un Paraguay que es real, y que ya no se puede negar. La migración a España es un poco un tomapulso de esta evidenciada realidad política paraguaya, en decadencia. Una llamada de atención dura, renuente a aceptar por muchos, pero, que se impone a fuerza de realidad, en la cotidianeidad de que quienes en los locutorios cuentan sus experiencias, y que como una especie de dominó, alienta a muchos compatriotas a "probar nueva suerte". Es un toque de alerta para todos, algo que grita a voces, que es necesario empezar a cambiar. Tal vez sirva la herramienta del voto, tal vez no. Nunca lo sabremos. Pero, los que están en el Paraguay imaginario de aquí dicen a los que están en el Paraguay real allá de allá que algo pueden hacer, en el cuarto oscuro, boletín de voto en mano, por empezar a cambiar las cosas. Ese paso creo, quizás con cierta ingenuidad, podría ser posible esta vez.
En el transcurso de estos meses, en mi estadía en España, me he permitido reencontrarme con muchos conocidos, de los que perdí la pista hace años, con compueblanos, con algunos parientes, y con compatriotas, a los que nos une simplemente el disfrute de un tereré, en cada sorbo rigurosamente vivido y sentido. Un pequeño Paraguay, que no figura en ningún mapa, en ningún plan, ocultado aquí y allá. Tierra sin mapa, territorio de mate y tereré, de chipa y de sopa. Encuentro tras encuentro, siempre hablamos de las elecciones y la política paraguaya. Como tratando de inventar ese país que queremos. Aquí no se vota, por supuesto, así que es el puro imaginario de ese Paraguay posible... lo que queda, lo que dignifica. Sentados en un parque al sur de Madrid, conversamos con una compatriota que vino hace unos años a trabajar. Le pregunté, entre mate y mate, qué pensaba de las elecciones. La respuesta: "Estoy aquí trabajando, manteniendo a mis hijos allá, ayudando a la familia, y perdí el interés a la política y en los políticos paraguayos" Sin embargo, con una sonrisa elocuente y reveladora, sentenció: "Pero,... el cambio no vendría nada mal". En el metro, el domingo último, mis oidos testificaron a dos paraguayos que intercambiaban pareceres sobre el proceso eleccionario:
"los políticos son todos iguales" decía uno, al tiempo de que la respuesta era: "no nos dejan votar aquí por que no les conviene". Yo contemplaba, como en tantas otras ocasiones, conversaciones en guaraní. En el Centro Hispano paraguayo de la comunidad de Madrid, (donde siempre se encuentra a los compatriotas, ya que además de ser un punto de encuentro importante para inventar por unas horas el "paraguaycito" -como dirían aquí, se encuentran ofertas de trabajo), una señora recién llegada, quien aseguró que participaría en el debate entre presidenciables paraguayos de este fin de mes en España, dijo: "participaré si o si en ese debate. Tengo muchas cosas que decirle a los candidatos. Soy paraguaya aún, y no me pueden olvidar. Y me gustaría votar. Se que no puedo, y ni se para que vienen, si no vamos a ir a votar, pero, quiero que escuchen mi voz".
En este contexto, me toca hacer la pregunta obligada: ¿Por qué se mira en 2008, de otra manera una elección presidencial? ¿Por qué las anteriores fueron diferentes?
Las cifras, que hablan solas siempre, esbozan una respuesta necesaria.
A partir de los datos actualizados del Centro Hispano-Paraguayo, de la Comunidad de Madrid, observamos que en cifras oficiales, el éxodo solamente a esta ciudad llega al promedio de 2.500 personas por mes, cifra que aumentó nada más y nada menos que en un 90% en relación con el 2005. En solo Madrid, ya hay más de 30.000 paraguayos. En otras ciudades como Barcelona, Zaragoza, Màlaga, Murcia, Oviedo, Las Palmas de Gran Canaria, las cifras son menores, pero no menos significativas. A pesar de que no existe una cifra exacta de la cantidad de paraguayos en toda España, los medios de prensa, y fuentes extraoficiales de ONGs, y organizaciones que trabajan la migración, apuntan a que actualmente, están en España 80.000 paraguayos. Cuando Nicanor Duarte Frutos fue electo en el 2002, habían 8.000 personas. La cifra aumentó un poco màs del 1000%.
A 16.000 kilómetros de distancia cada vez más compatriotas están poniendo su gota de sudor todos los días para poder vivir en una ciudad europea -donde los costos se multiplican en relación con nuestro país, en un 200%-, y enviar remesas al Paraguay, para colaborar con las economías de muchas familias en nuestro país. Cada vez más mujeres paraguayas se ocupan de los servicios domésticos: doméstica sin retiro, doméstica con retiro, limpieza de casas, cuidado de ancianos y ancianas, y los varones compatriotas están ganado terreno en la construcción, la hostelería, los trabajos de limpieza urbanos y la seguridad privada en las ciudades principales. Y la cifra en aumento no puede ser desestimada, a pesar de que las autoridades paraguayas señalan de que van a España "los que quieren ir". Tapando el sol con un dedo, no se podrá vivir todo el tiempo. Esta misma semana, el Aeropuerto de Barajas registró el ingreso de casi 300 "turistas" paraguayos, e impidió el ingreso a casi 100.
Por eso, estas elecciones son diferentes, desde la mirada del otro lado del mar. Desde un Paraguay que es real, y que ya no se puede negar. La migración a España es un poco un tomapulso de esta evidenciada realidad política paraguaya, en decadencia. Una llamada de atención dura, renuente a aceptar por muchos, pero, que se impone a fuerza de realidad, en la cotidianeidad de que quienes en los locutorios cuentan sus experiencias, y que como una especie de dominó, alienta a muchos compatriotas a "probar nueva suerte". Es un toque de alerta para todos, algo que grita a voces, que es necesario empezar a cambiar. Tal vez sirva la herramienta del voto, tal vez no. Nunca lo sabremos. Pero, los que están en el Paraguay imaginario de aquí dicen a los que están en el Paraguay real allá de allá que algo pueden hacer, en el cuarto oscuro, boletín de voto en mano, por empezar a cambiar las cosas. Ese paso creo, quizás con cierta ingenuidad, podría ser posible esta vez.
miércoles, 13 de febrero de 2008
Sobre Cuba y el mundo que sigue estando al revés
Prensa Latina informó días atrás a través de un cable, que la República de Cuba dispone hoy de ocho mil cuatrocientos ochenta y cuatro (8.484) profesionales con el título de Doctores en Ciencias. Esta cifra, donde las mujeres son mayoría, fue fruto de la inversión del 2% del Producto Interno Bruto de la isla en educación superior. No haré referencias a la primaria o secundaria, por razones obvias. Esta pequeña isla, que invierte en investigación, en servicios integrados, y pone a la ciencia en un acercamiento estrecho con los requerimientos de todos los habitantes del país, como quizás no sucede en ningún país de nuestro contienente, a pesar de eso, es blanco de los ataques más infundados y feroces de los medios de comunicación contemporáneos.
Pero, volviendo a las cifras, quiero hacer referencia a otro ámbito de la educación, pero en lo que Cuba aporta para otros países en Cooperación Internacional. -Muy diferente por supuesto a lo que aporta USAID, o los fondos estructurales de la Unión Europea-. Recordemos, que aunque los medios de casi ningún país latinoamericano le dieron destaque- que no hace mucho, con la apertura de la segunda Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en Cienfuegos, se otorgaron unas 400 nuevas becas a alumnos procedentes de Venezuela, Guatemala, Colombia y Bolivia, sin considerar a los cientos de estudiantes que ya están cursando el grado de Medicina, becados por la República de Cuba, en La Habana, o Santiago de Cuba. Ya nadie pone en duda en la actualidad que estos alumnos tienen una formación que implica la puesta en práctica de un programa, que vincula la enseñanza con la práctica. En mi país, estamos muy lejos de esto, a pesar de que somos jueces de buena parla, para todo lo que se refiera a Cuba, y pesar de que la mayoría de los becados en Cuba provienen del interior del país, y nunca recibirían una formación así, en una universidad paraguaya, por que ni siquiera podrían ingresar a la Universidad: simple la ecuación.
La guerra mediática, iniciada con el bloqueo, unas 5 décadas atrás, sigue intacta, y es asumida por las empresas mediáticas de gran, mediano y pequeño porte, excepto la prensa libre, y algunas empresas con tradición progresista. Por que, en definitiva, no se pueden dar cifras sobre educación, salud, deportes, participación electoral, publicaciones, arte, etc, etc, etc... de Cuba. Esa isla es para las noticias de la falta de democracia, de la tristeza profunda y rotunda del cubano, del debate de Mc Cain sobre su supuesta tortura en Vietnam, de la bestia del apocalipsis llamado en la tierra Fidel Castro.
Pero, hay una certeza en la que creo no me voy a equivocar, y ponganle la firma: el día en que Cuba regale sus empresas al capital extranjero -norteamericano o europeo-, tenga Cuba el sistema que tenga, ya no habrá tantos reproches. Para esto, falta mucho aún, muy a pesar de los medios.
Sobre democracia, si existen muchas noticias. Muchas muchas. Encabezadas por los democrácticos Estados Unidos cuyas principales alianzas estratégicas tampoco son muy comentadas por los libres periodistas: Pérvez Musharraf, regulador a fuerza de asesinar adversarios políticos de la Asia Índica, la monarquía hereditaria saudita de Abdalá II, uno de sus principales socios comerciales, entre otros ejemplos.
La guerra mediática sigue intacta. Mientras en mi país, Paraguay, de casi seis millones de habitantes, no tenemos un hospital público en forma para la mayoría, una escuela donde estén conformes alumnos y maestros, un plan social serio, que por lo menos garantice básicamente derechos de trabajadores, donde los jubilados tienen que esperar hasta un mes a veces, para cobrar las migajas con las que deberán pelear contra la vida que les queda, los medios dedican semana tras semana, páginas para denunciar "lo que pasa en Cuba". Claro, los medios si están en algunos casos: a la hora que un presidente paramilitarista y encubridor de asesinatos como Uribe en Colombia, encabece una marcha por la paz -qué ironía- los medios llamarán en todo el mundo a adherirse a estas causas y de paso lavar la cara de este personaje, o cuando haya que destruir la imagen de presidentes que han cometido el pecado de convocar constituyentes para simplemente garantizar un poquito más los derechos de su población, como sucede en Bolivia y Ecuador, los medios sí estarán presentes. Y bueno, es que están emprendidos en sus esfuerzos por la democracia.
En qué mundo vivimos! A finales del 1.600, Don Felipe Huamán Poma escribía en sus crónicas "El mundo está al revés", y hoy en día, a pesar de los casi 500 años, sigue estando. No me cabe la menor duda.
Pero, volviendo a las cifras, quiero hacer referencia a otro ámbito de la educación, pero en lo que Cuba aporta para otros países en Cooperación Internacional. -Muy diferente por supuesto a lo que aporta USAID, o los fondos estructurales de la Unión Europea-. Recordemos, que aunque los medios de casi ningún país latinoamericano le dieron destaque- que no hace mucho, con la apertura de la segunda Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en Cienfuegos, se otorgaron unas 400 nuevas becas a alumnos procedentes de Venezuela, Guatemala, Colombia y Bolivia, sin considerar a los cientos de estudiantes que ya están cursando el grado de Medicina, becados por la República de Cuba, en La Habana, o Santiago de Cuba. Ya nadie pone en duda en la actualidad que estos alumnos tienen una formación que implica la puesta en práctica de un programa, que vincula la enseñanza con la práctica. En mi país, estamos muy lejos de esto, a pesar de que somos jueces de buena parla, para todo lo que se refiera a Cuba, y pesar de que la mayoría de los becados en Cuba provienen del interior del país, y nunca recibirían una formación así, en una universidad paraguaya, por que ni siquiera podrían ingresar a la Universidad: simple la ecuación.
La guerra mediática, iniciada con el bloqueo, unas 5 décadas atrás, sigue intacta, y es asumida por las empresas mediáticas de gran, mediano y pequeño porte, excepto la prensa libre, y algunas empresas con tradición progresista. Por que, en definitiva, no se pueden dar cifras sobre educación, salud, deportes, participación electoral, publicaciones, arte, etc, etc, etc... de Cuba. Esa isla es para las noticias de la falta de democracia, de la tristeza profunda y rotunda del cubano, del debate de Mc Cain sobre su supuesta tortura en Vietnam, de la bestia del apocalipsis llamado en la tierra Fidel Castro.
Pero, hay una certeza en la que creo no me voy a equivocar, y ponganle la firma: el día en que Cuba regale sus empresas al capital extranjero -norteamericano o europeo-, tenga Cuba el sistema que tenga, ya no habrá tantos reproches. Para esto, falta mucho aún, muy a pesar de los medios.
Sobre democracia, si existen muchas noticias. Muchas muchas. Encabezadas por los democrácticos Estados Unidos cuyas principales alianzas estratégicas tampoco son muy comentadas por los libres periodistas: Pérvez Musharraf, regulador a fuerza de asesinar adversarios políticos de la Asia Índica, la monarquía hereditaria saudita de Abdalá II, uno de sus principales socios comerciales, entre otros ejemplos.
La guerra mediática sigue intacta. Mientras en mi país, Paraguay, de casi seis millones de habitantes, no tenemos un hospital público en forma para la mayoría, una escuela donde estén conformes alumnos y maestros, un plan social serio, que por lo menos garantice básicamente derechos de trabajadores, donde los jubilados tienen que esperar hasta un mes a veces, para cobrar las migajas con las que deberán pelear contra la vida que les queda, los medios dedican semana tras semana, páginas para denunciar "lo que pasa en Cuba". Claro, los medios si están en algunos casos: a la hora que un presidente paramilitarista y encubridor de asesinatos como Uribe en Colombia, encabece una marcha por la paz -qué ironía- los medios llamarán en todo el mundo a adherirse a estas causas y de paso lavar la cara de este personaje, o cuando haya que destruir la imagen de presidentes que han cometido el pecado de convocar constituyentes para simplemente garantizar un poquito más los derechos de su población, como sucede en Bolivia y Ecuador, los medios sí estarán presentes. Y bueno, es que están emprendidos en sus esfuerzos por la democracia.
En qué mundo vivimos! A finales del 1.600, Don Felipe Huamán Poma escribía en sus crónicas "El mundo está al revés", y hoy en día, a pesar de los casi 500 años, sigue estando. No me cabe la menor duda.
domingo, 2 de diciembre de 2007
Madrid desde Sabina. Sabina desde Madrid
"Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal/donde queda tu oficina/para irme a buscar..." dice Sabina en su vieja canción Caballo de Cartón, describiendo una escena del Madrid de los '80, que aunque los "labios de neon" de la ciudad, fueran reemplazados por carteles modernos, y mucha... mucha más publicidad, a Madrid, hoy como ayer, le "podrán robar sus días/sus noches, no", y muy a pesar del paso del tiempo.
2
Cuando me enteré que vendría a Madrid, a vivir aquí, a vivir esta ciudad, me metí al baúl de los recuerdos. Y allí, cuando estuve en la página de los viejos diálogos que uno tiene a lo largo de su vida, con gente que te aporta ideas, propuestas, reflexiones, que uno no las vislumbra -en ese presente- como posibles verdades, y después, se da cuenta que conciernen a una realidad experiencial -en este presente-, y ve la manera de reconstruirlas, eché ojo a las afirmaciones de un viejo amigo. Si. En una de esas páginas: "Si querés conocer Madrid, no falta leer mucho en las páginas de turismo, no falta acudir a los informes de la ONU, ni a la reseña económica anual del Banco Mundial: escuchále a Sabina".
Le doy, 4 años después, toda la razón.
A ver... Pongamos que hablo de Madrid, te muestra mucho más claramente los dimes y diretes de esta ciudad, que cualquier artículo de un diario, o un "Reality Show" madrileño -de los tantos que la tv local muestra y sobremuestra-. Yo me bajo en Atocha, con "su todo es ahora/con su nada es eterno", te indicará el tren que deberás tomar, para caminar imaginariamente por Las Cibeles, o ir al Puente de los Franceses, donde te encontrarás con gente, que como en Medias Negras, en un paso cebra cualquiera de Linares Baeza, los verás, y que, posiblemente, terminen en un piso, y allí, por que están en Madrid, recalienten "una sopa/con vino tinto, pan y salchichón". O como en Peor para el Sol, termines jugando "a los juegos prohibidos", para volver a un bar -de los tantos que hay en esta ciudad- a brindar con "su silla vacía", con una "cerveza bien fría..." con la imaginaria voz femenina al oído: "me moría de ganas querido/de verte otra vez".
O bien, cuando enciendes la TV y te pasan, como en Una de romanos, "un ciclo en televisión/del cine en tiempos de Franco", hablará después en el noticiero de Telemadrid, de seguro, el viejo que siguió el mediático y real 20 N madrileño, muriéndose por peregrinar al Valle de los Caídos, en una especie de Rock and Roll de los idiotas, hablándote de las bondades de la dictadura, querrá de seguro mandar a la mierda a Sabina, cuando el cantautor afirme que "como mi Felipe/no hay otro igual", por que "el de bigote que dice que España va bien/será para él/por que le tocó en una rifa".
Y subiendo en la línea 1 del metro, allá por Nueva Numancia o Sierra de Guadalupe, veas a algún transexual, recuerdes que "después de toda una vida de oficina y disimulo/después de toda una vida sin poder mover el culo", aquí se vive en la práctica el derecho sexual, y si vas al cine Carretas, seguramente alguna "mano de hombre/casi siempre bucee en alguna bragueta". El ibérico Don Juan, convertido en Juana la Loca, es más que una canción, cuando estás en Madrid.
3
Bueno amigos.
Esa es Madrid. Y ese es su intérprete. Sabina.
Cuando voy caminando por La Latina, subo hasta lavapiés, después, voy comprarme alguna cosita, en algún chino de Tirso de Molina, no puedo negar que afirmo : "este Sabina, que alguna vez vivió aquí en Tirso, supo vivir Madrid". Creo que si. Madrid y España. Conoció y conoce la "Mater España/de barba peregrina...la zona judía cristina/pagana/más guapa que ninguna". Y a su gente. Como bien describe a "ese tipo que va al club de golf/que ayer gritaba Yanquee Go home/hoy en su despacho con un adoquín del Muro de Berlín/otrora admirador de Fidel " pudiendo darnos a entender el hoy de la gente de estos pagos que, sumergidos en la actual compra-venta de ideas, vive a plenitud el buen consumo, propio de los tiempos de la globalización.
El desfigurado y tantas veces refigurado cantor, señalando que "nunca tuve más religión que un cuerpo de mujer", afirmando que era "Jesucristo/el primer comunista/y los curas: esos/ni en pintura", o bien "el Dinero/el único dios verdadero/la monarquía/ángel de la guarda/que hipocresía/ esto es democracia?" nos invita a ir a su canción, y entendernos en este juego bonito que se llama Madrid. "Allá donde se cruzan los caminos/donde el mar no se puede conseguir/donde regresa siempre el fugitivo/pongamos que hablo de Madrid".
Creo que es razonable el usufructo de esta invitación. Madrid desde Sabina. Sabina desde Madrid
2
Cuando me enteré que vendría a Madrid, a vivir aquí, a vivir esta ciudad, me metí al baúl de los recuerdos. Y allí, cuando estuve en la página de los viejos diálogos que uno tiene a lo largo de su vida, con gente que te aporta ideas, propuestas, reflexiones, que uno no las vislumbra -en ese presente- como posibles verdades, y después, se da cuenta que conciernen a una realidad experiencial -en este presente-, y ve la manera de reconstruirlas, eché ojo a las afirmaciones de un viejo amigo. Si. En una de esas páginas: "Si querés conocer Madrid, no falta leer mucho en las páginas de turismo, no falta acudir a los informes de la ONU, ni a la reseña económica anual del Banco Mundial: escuchále a Sabina".
Le doy, 4 años después, toda la razón.
A ver... Pongamos que hablo de Madrid, te muestra mucho más claramente los dimes y diretes de esta ciudad, que cualquier artículo de un diario, o un "Reality Show" madrileño -de los tantos que la tv local muestra y sobremuestra-. Yo me bajo en Atocha, con "su todo es ahora/con su nada es eterno", te indicará el tren que deberás tomar, para caminar imaginariamente por Las Cibeles, o ir al Puente de los Franceses, donde te encontrarás con gente, que como en Medias Negras, en un paso cebra cualquiera de Linares Baeza, los verás, y que, posiblemente, terminen en un piso, y allí, por que están en Madrid, recalienten "una sopa/con vino tinto, pan y salchichón". O como en Peor para el Sol, termines jugando "a los juegos prohibidos", para volver a un bar -de los tantos que hay en esta ciudad- a brindar con "su silla vacía", con una "cerveza bien fría..." con la imaginaria voz femenina al oído: "me moría de ganas querido/de verte otra vez".
O bien, cuando enciendes la TV y te pasan, como en Una de romanos, "un ciclo en televisión/del cine en tiempos de Franco", hablará después en el noticiero de Telemadrid, de seguro, el viejo que siguió el mediático y real 20 N madrileño, muriéndose por peregrinar al Valle de los Caídos, en una especie de Rock and Roll de los idiotas, hablándote de las bondades de la dictadura, querrá de seguro mandar a la mierda a Sabina, cuando el cantautor afirme que "como mi Felipe/no hay otro igual", por que "el de bigote que dice que España va bien/será para él/por que le tocó en una rifa".
Y subiendo en la línea 1 del metro, allá por Nueva Numancia o Sierra de Guadalupe, veas a algún transexual, recuerdes que "después de toda una vida de oficina y disimulo/después de toda una vida sin poder mover el culo", aquí se vive en la práctica el derecho sexual, y si vas al cine Carretas, seguramente alguna "mano de hombre/casi siempre bucee en alguna bragueta". El ibérico Don Juan, convertido en Juana la Loca, es más que una canción, cuando estás en Madrid.
3
Bueno amigos.
Esa es Madrid. Y ese es su intérprete. Sabina.
Cuando voy caminando por La Latina, subo hasta lavapiés, después, voy comprarme alguna cosita, en algún chino de Tirso de Molina, no puedo negar que afirmo : "este Sabina, que alguna vez vivió aquí en Tirso, supo vivir Madrid". Creo que si. Madrid y España. Conoció y conoce la "Mater España/de barba peregrina...la zona judía cristina/pagana/más guapa que ninguna". Y a su gente. Como bien describe a "ese tipo que va al club de golf/que ayer gritaba Yanquee Go home/hoy en su despacho con un adoquín del Muro de Berlín/otrora admirador de Fidel " pudiendo darnos a entender el hoy de la gente de estos pagos que, sumergidos en la actual compra-venta de ideas, vive a plenitud el buen consumo, propio de los tiempos de la globalización.
El desfigurado y tantas veces refigurado cantor, señalando que "nunca tuve más religión que un cuerpo de mujer", afirmando que era "Jesucristo/el primer comunista/y los curas: esos/ni en pintura", o bien "el Dinero/el único dios verdadero/la monarquía/ángel de la guarda/que hipocresía/ esto es democracia?" nos invita a ir a su canción, y entendernos en este juego bonito que se llama Madrid. "Allá donde se cruzan los caminos/donde el mar no se puede conseguir/donde regresa siempre el fugitivo/pongamos que hablo de Madrid".
Creo que es razonable el usufructo de esta invitación. Madrid desde Sabina. Sabina desde Madrid
jueves, 29 de noviembre de 2007
El breve relato que me toca contar
Las cinco de tarde.
A bañarnos, se ha dicho!
Unos 15 metros más o menos, estaba el baño -casi pegado a la letrina-, donde hacíamos turno, sin conocer algún apuro. Primero uno, después otro... Ya bañaditos, bajábamos a vernos algún dibujo animado, en aquel blanco y negro que tanto habíamos festejado, cuando un buen día, llegó al hogar. (También, casi siempre iba de la casa, al técnico, por supuesto).
En verano, un heladito bien frío; en invierno, era la vida en torno al brasero, y algún cocidito de la tía, la tía... esa señora que con enorme esfuerzo, asumió la responsabilidad de cuidar a dos verdaderos "salvajes".
No puedo negar que friego de tanto en tanto mis ojos, al recordar las mañanas y las tardes de aquellos días, viendo desfilarlos en mi memoria. Esos buenos días.
Nuestra madre -mujer de la extrema paciencia- nos llamaba para recordarnos, de tanto en tanto, que las tareas había que hacerlas, que no debíamos romperle la cabeza a la tía ni a nadie, que teníamos la libertad absoluta para jugar, siempre y cuando nos ajustemos a las normas acordadas en nuestro sistema familiar, donde la tía, con toda su energía, marcaba la diferencia.
Las palabras de la madre. De tanto en tanto, nos traía un yoghurt del centro del pueblo, y nos ponía en las manos, intercambiando sonrisas y felicidad.
Al futuro no le dábamos cabida. La vida era sinónimo del presente. Muy dificilmente nos empoderaríamos de la tristeza, por que el día siguiente era, y definitivamente, un misterio a develar. A ese día, seguros, llegaríamos mirandolo con estupor, ahogando hora tras hora el deseo inmenso de jugar, no poniendo límites al sueño y la fantasía.
"El tiempo, el implacable/el que pasó..."
Hemos soñado.
Hemos amado.
Y creciendo poco a poco, fuimos tomando rumbos, y dejando, a la vez, aquel tiempo y aquel espacio vivido, ese nuestro territorio... con la promesa del retorno, -que quizás, ya nunca se materialice-.
Yo me fui de esa real fantasía, sin darme cuenta. Lo confieso. Mi madre me despidió una buena mañana, y con el bolso al hombro, dejé atrás cada una de esas vivencias...
Es inútil juzgar el acierto o desacierto que tenía cada decisión tomada por nosotros.
Pero, a eso, nunca tendremos respuesta. Ni la necesitamos.
Pero, lo único que puedo afirmar, es que esos días entendieron que serían la piedra que sujete el mundo subjetivo mío, nuestro... de hoy. Si esos niños salvajes no jugaban así, si aquella madre no entregara su esencia toda por nosotros, si esa tía no aclaraba las reglas consensuadas día a día, quizás hoy no estaría aquí, escribiendo estas letras...
No se, digo quizás. Pero, sospecho que hubiera sido otra la historia que me tocaría contar.
A bañarnos, se ha dicho!
Unos 15 metros más o menos, estaba el baño -casi pegado a la letrina-, donde hacíamos turno, sin conocer algún apuro. Primero uno, después otro... Ya bañaditos, bajábamos a vernos algún dibujo animado, en aquel blanco y negro que tanto habíamos festejado, cuando un buen día, llegó al hogar. (También, casi siempre iba de la casa, al técnico, por supuesto).
En verano, un heladito bien frío; en invierno, era la vida en torno al brasero, y algún cocidito de la tía, la tía... esa señora que con enorme esfuerzo, asumió la responsabilidad de cuidar a dos verdaderos "salvajes".
No puedo negar que friego de tanto en tanto mis ojos, al recordar las mañanas y las tardes de aquellos días, viendo desfilarlos en mi memoria. Esos buenos días.
Nuestra madre -mujer de la extrema paciencia- nos llamaba para recordarnos, de tanto en tanto, que las tareas había que hacerlas, que no debíamos romperle la cabeza a la tía ni a nadie, que teníamos la libertad absoluta para jugar, siempre y cuando nos ajustemos a las normas acordadas en nuestro sistema familiar, donde la tía, con toda su energía, marcaba la diferencia.
Las palabras de la madre. De tanto en tanto, nos traía un yoghurt del centro del pueblo, y nos ponía en las manos, intercambiando sonrisas y felicidad.
Al futuro no le dábamos cabida. La vida era sinónimo del presente. Muy dificilmente nos empoderaríamos de la tristeza, por que el día siguiente era, y definitivamente, un misterio a develar. A ese día, seguros, llegaríamos mirandolo con estupor, ahogando hora tras hora el deseo inmenso de jugar, no poniendo límites al sueño y la fantasía.
"El tiempo, el implacable/el que pasó..."
Hemos soñado.
Hemos amado.
Y creciendo poco a poco, fuimos tomando rumbos, y dejando, a la vez, aquel tiempo y aquel espacio vivido, ese nuestro territorio... con la promesa del retorno, -que quizás, ya nunca se materialice-.
Yo me fui de esa real fantasía, sin darme cuenta. Lo confieso. Mi madre me despidió una buena mañana, y con el bolso al hombro, dejé atrás cada una de esas vivencias...
Es inútil juzgar el acierto o desacierto que tenía cada decisión tomada por nosotros.
Pero, a eso, nunca tendremos respuesta. Ni la necesitamos.
Pero, lo único que puedo afirmar, es que esos días entendieron que serían la piedra que sujete el mundo subjetivo mío, nuestro... de hoy. Si esos niños salvajes no jugaban así, si aquella madre no entregara su esencia toda por nosotros, si esa tía no aclaraba las reglas consensuadas día a día, quizás hoy no estaría aquí, escribiendo estas letras...
No se, digo quizás. Pero, sospecho que hubiera sido otra la historia que me tocaría contar.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
1999. Un retrato de aquel sueño colectivo
1999. Eramos estudiantes.
Cada uno de nosotros soñaba con un mundo mejor. "Si tengo que ejercer como profesional, lo haré en una sociedad más justa". No solo soñábamos. Creíamos.
...Aún recuerdo al Pepe, a Barba, Carlitos... los dirigentes estudiantiles que "saben. Si, saben lo que queremos todos: La universidad gratuita, como universitarios. A escala país, la reforma agraria, acercarnos más a los campesinos y sus organizaciones, internacionalmente, el socialismo, viejo... el socialismo, la revolución"...
Tomamos Filosofía UNA (Universidad Nacional de Asunción). Sillas. Butacas. Cadenas puestas a la entrada de la Facultad, de la noche a la mañana. Era nuestra subversión. Era la expresión de la lealtad a los ideales revolucionarios nuestros, como jóvenes, que hacíamos el intento de ser leales a aquellos nosotros... aquellos nosotros latinoamericanos, que encendiendo la llama de la justicia, dieron a América Latina sus páginas de libertad más hermosas: era ser leales a Sandino, al Che, al viejo comandante amigo Fidel. Yo, como periodista, le tenía a Rodolfo Walsh conmigo. Si, había que entender de una vez por todas que era necesario el cambio.
Fueron 3 meses.
Después volvimos a las clases. Muchos olvidamos hasta que eramos amigos. Lo tengo que decir, con un color rosa que me come la cara.
Pero, aquella contienda dejó sus marcas. En mi, y me animo a afirmar que también en los compañeros. Ya nada fue igual. Volvimos a las clases,tuvimos que ser normales, y como normales, adaptarnos a cada minuto, a una vida de estudiantes impuesta siempre, donde tenés que callar y prepararte para ser "profesional". Nunca creí el cuento. Pepe, Fátima, Guido y yo, siempre que metíamos la cuchara, como sentenciando, contábamos que no habíamos perdido. Que la historia de la universidad algún, pero algún día nos daría la razón.
...
6 años después, en el Rosa Luxemburgo, cantando unas canciones, vibrando con Alí Primera, Silvio y Víctor Jara, en un abrazo fraterno, nos dimos cuenta que cada uno, siguiendo su camino, seguía encendiendo la mecha, seguía apostando a un futuro mejor. Y con "que se eleve esta oración/y nos vamos pa'la lucha/lo mismito que Bolívar/pa'ser libres otra vez... otra vez.. otra vez", miré a los ojos de cada uno de ellos, los de aquella vez, los de siempre, los amigos que saben que se siente cuando se sueña.
Iba a mi casa. En los 40 minutos de bus, repetía y repetía: "La historia no ha terminado"...
Es que las miradas fijas, los trozos de imágenes que logré guardar, como revelando tantos sentimientos, no denotaban la derrota.
Salí bajo el cielo de estrellas, ya en casa. Después de unos minutos, volví al cuarto. Si. 1999 aún tiene secretos que develar. 1999 es parte de nuestra historia. Pasaban las horas.
Esa madrugada dormí tranquilo.
Cada uno de nosotros soñaba con un mundo mejor. "Si tengo que ejercer como profesional, lo haré en una sociedad más justa". No solo soñábamos. Creíamos.
...Aún recuerdo al Pepe, a Barba, Carlitos... los dirigentes estudiantiles que "saben. Si, saben lo que queremos todos: La universidad gratuita, como universitarios. A escala país, la reforma agraria, acercarnos más a los campesinos y sus organizaciones, internacionalmente, el socialismo, viejo... el socialismo, la revolución"...
Tomamos Filosofía UNA (Universidad Nacional de Asunción). Sillas. Butacas. Cadenas puestas a la entrada de la Facultad, de la noche a la mañana. Era nuestra subversión. Era la expresión de la lealtad a los ideales revolucionarios nuestros, como jóvenes, que hacíamos el intento de ser leales a aquellos nosotros... aquellos nosotros latinoamericanos, que encendiendo la llama de la justicia, dieron a América Latina sus páginas de libertad más hermosas: era ser leales a Sandino, al Che, al viejo comandante amigo Fidel. Yo, como periodista, le tenía a Rodolfo Walsh conmigo. Si, había que entender de una vez por todas que era necesario el cambio.
Fueron 3 meses.
Después volvimos a las clases. Muchos olvidamos hasta que eramos amigos. Lo tengo que decir, con un color rosa que me come la cara.
Pero, aquella contienda dejó sus marcas. En mi, y me animo a afirmar que también en los compañeros. Ya nada fue igual. Volvimos a las clases,tuvimos que ser normales, y como normales, adaptarnos a cada minuto, a una vida de estudiantes impuesta siempre, donde tenés que callar y prepararte para ser "profesional". Nunca creí el cuento. Pepe, Fátima, Guido y yo, siempre que metíamos la cuchara, como sentenciando, contábamos que no habíamos perdido. Que la historia de la universidad algún, pero algún día nos daría la razón.
...
6 años después, en el Rosa Luxemburgo, cantando unas canciones, vibrando con Alí Primera, Silvio y Víctor Jara, en un abrazo fraterno, nos dimos cuenta que cada uno, siguiendo su camino, seguía encendiendo la mecha, seguía apostando a un futuro mejor. Y con "que se eleve esta oración/y nos vamos pa'la lucha/lo mismito que Bolívar/pa'ser libres otra vez... otra vez.. otra vez", miré a los ojos de cada uno de ellos, los de aquella vez, los de siempre, los amigos que saben que se siente cuando se sueña.
Iba a mi casa. En los 40 minutos de bus, repetía y repetía: "La historia no ha terminado"...
Es que las miradas fijas, los trozos de imágenes que logré guardar, como revelando tantos sentimientos, no denotaban la derrota.
Salí bajo el cielo de estrellas, ya en casa. Después de unos minutos, volví al cuarto. Si. 1999 aún tiene secretos que develar. 1999 es parte de nuestra historia. Pasaban las horas.
Esa madrugada dormí tranquilo.
martes, 27 de noviembre de 2007
6 años
El día, la noche. El sueño, la vida, la historia. El trabajo, la rabia. La paciencia, ... el amor.
Hemos entregado mucho de nosotros, hemos recibido mucho asimismo, nosotros también.
Cuando la vi, no me hice ninguna pregunta. Cuando la tuve, empecé a mirar entre mis cerrojos, e interrogarme cual ávido fiscal, pasando por cada una de mis entrelíneas.
Seguía sin poder entender mucho de mi. Y miré hacia mis adentros. Allí empezó a clarear ese sol interior. Unos años después, pude hacer esta afirmación: Estaba en una parte de mi existencia, cuyas marcas quedarían para la posteridad, y la piel se haría eco...
Hoy, son 6 años. El tiempo, el implacable, me recuerda que son pocos. Pero muchos.
Afuera de casa, sonríe y juega una nena.
6 años. Nos hemos transformado. Caminamos, no sabemos hacia qué rumbo, pero vamos. A algún puerto, diría el marinero, hemos de llegar.
Pero, si estamos casi seguros, de que estaremos juntos. La única, feliz y tierna certeza que tenemos.
Dedico este escrito a ella, no falta poner su nombre. Ella lo sabe.
Hemos entregado mucho de nosotros, hemos recibido mucho asimismo, nosotros también.
Cuando la vi, no me hice ninguna pregunta. Cuando la tuve, empecé a mirar entre mis cerrojos, e interrogarme cual ávido fiscal, pasando por cada una de mis entrelíneas.
Seguía sin poder entender mucho de mi. Y miré hacia mis adentros. Allí empezó a clarear ese sol interior. Unos años después, pude hacer esta afirmación: Estaba en una parte de mi existencia, cuyas marcas quedarían para la posteridad, y la piel se haría eco...
Hoy, son 6 años. El tiempo, el implacable, me recuerda que son pocos. Pero muchos.
Afuera de casa, sonríe y juega una nena.
6 años. Nos hemos transformado. Caminamos, no sabemos hacia qué rumbo, pero vamos. A algún puerto, diría el marinero, hemos de llegar.
Pero, si estamos casi seguros, de que estaremos juntos. La única, feliz y tierna certeza que tenemos.
Dedico este escrito a ella, no falta poner su nombre. Ella lo sabe.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)